SESIÓN 9-9b
Progresiones secuenciales
Las progresiones secuenciales desestabilizan la actividad armónica aportando un patrón constante de movimiento de fundamentales. Pueden clasificarse en seis tipos según el tamaño y la dirección del intervalo entre las fundamentales de los acordes individuales de la secuencia.
Quinta descendente, como I–IV–viiº–iii–vi–ii–V–I (la secuencia de uso más frecuente).
Quinta ascendente, I–V–ii–vi (de uso poco frecuente).
Tercera descendente, I–vi–IV–ii (de uso frecuente).
Tercera ascendente, I–iii–V (la secuencia de uso menos frecuente).
Segunda descendente (por grado conjunto), I–V6–vi–iii6–IV–I6–ii–viiº6–I (de uso frecuente).
Segunda ascendente (por grado conjunto), I–ii6–iii–IV6–V–vi6–viiº–I (de uso frecuente).

Una progresión secuencial normalmente comienza con una armonía que tiene una función claramente definida dentro de una tonalidad. Las armonías posteriores, que a menudo carecen de relación funcional entre sí, se encadenan siguiendo un patrón melódico‑contrapuntístico concreto y un movimiento de fundamentales constante; el acorde final restaura un significado funcional claro dentro de la tonalidad inicial o, en el caso de secuencias modulantes, en una nueva tonalidad.
En la anotación analítica de las progresiones secuenciales, al acorde funcional inicial se le añade la etiqueta “seq.” para señalar la naturaleza de la progresión que sigue. Los acordes siguientes se colocan entre paréntesis, en coherencia con su estatus relativamente no funcional, y el acorde final de la progresión queda fuera de los paréntesis para indicar que recupera un significado funcional
Ejemplo:
Los cuatro compases iniciales prolongan la armonía de tónica en posición fundamental mediante una dominante subordinada en primera inversión (V6), que funciona como acorde vecino. Los compases siguientes presentan una progresión secuencial descendente por grados conjuntos, seguida de una progresión semicadencial incompleta, iniciada por el predominante IV6 (embellecido a su vez por la sexta aumentada italiana).

Sesión 9b
Progresiones prolongacionales
Las muchas progresiones prolongacionales pueden agruparse en cuatro tipos principales en virtud de la técnica compositiva asociada a la prolongación:
(1) pedal, (2) acordes vecinos, (3) acordes de paso y (4) armonías de sustitución.
La mayoría de las progresiones que se discuten e ilustran a continuación prolongan la armonía de tónica; sin embargo, muchas de ellas pueden prolongar armonías sobre otros grados de la escala también.
En la mayoría de las progresiones prolongacionales, la armonía prolongada aparece al principio y al final de la progresión. Pero en algunos casos la armonía subordinada, de adorno, puede iniciar la progresión (como en la sucesión V–I–V–I), o la progresión puede terminar sin recuperar la armonía prolongada (como en I–V–I–V).
La manera más contundente de prolongar una armonía se da mediante el pedal

El pedal, que permanece en la voz de bajo a lo largo de toda la progresión, contiene la fundamental de la armonía prolongada. Lo más habitual es que esta armonía aparezca al principio y al final de la progresión.
La nota de bajo de las armonías subordinadas es reemplazada por la nota de pedal, reduciendo de forma significativa el estatus estructural de dichas armonías.
Un consejo de notación analítica: las situaciones de pedal requieren una notación analítica específica. Puesto que las armonías subordinadas pierden su bajo (en favor del pedal), siempre se colocarán entre paréntesis.
Además, la ausencia del bajo en estas armonías hace imposible determinar su “posición” o “inversión”. Como resultado, se indicarán en posición fundamental, a menos que una inversión concreta esté implícita por el contexto en el que surge la progresión
Acordes vecinos
Una armonía individual se prolonga mediante uno o más acordes vecinos cuando la armonía prolongada permanece en la misma posición (fundamental o inversión) desde el inicio hasta el final de la progresión
Una armonía individual se prolonga mediante uno o más acordes vecinos cuando la armonía prolongada permanece en la misma posición (fundamental o inversión) desde el inicio hasta el final de la progresión.

El contenido armónico se asemeja a la fórmula de cadencia que describen muchos manuales. Y en ciertos contextos, la progresión puede, de hecho, clasificarse como cadencial. Pero en muchas otras situaciones compositivas (en particular cuando la melodía adorna los grados tercero o quinto de la escala, como en el paradigma), la sencilla progresión I–V–I se entiende a menudo mejor como prolongacional
Acordes de paso
Una armonía dada se prolonga mediante uno o más acordes de paso cuando la armonía prolongada cambia de posición desde el inicio hasta el final de la progresión.

Estas prolongaciones suelen presentar una nota de paso en el bajo situada entre las formas en posición fundamental y en primera inversión de la armonía prolongada. Sobre esta nota de paso puede construirse una variedad de acordes
Otra prolongación frecuente presenta un movimiento de paso ascendente en el soprano (3̂–4̂–5̂) frente a un bajo que salta en movimiento contrario. Sin embargo, puede surgir un acorde de paso sin que ninguna de las voces muestre literalmente movimiento de paso.
Un consejo de notación analítica: en algunas progresiones prolongacionales, el acorde de paso no constituye una armonía independiente debido a su posición inestable o a su débil relación funcional con la armonía prolongada. Tales acordes de paso se colocan siempre entre paréntesis en el análisis y reciben además la etiqueta p (passing, de paso) para indicar que surgen principalmente de procesos contrapuntísticos y solo de manera mínima de procesos armónicos.
El acorde de paso surge enteramente del contrapunto y, por tanto, no debería analizarse como una armonía V4⁶ (o similar): la llamada séptima (do) está duplicada y mal resuelta, violando el conducción fundamental de las voces para las séptimas de acorde. Por estas razones, se emplea el símbolo m7 (acorde de séptima de dominante menor, o acorde de séptima menor) en lugar de un número romano.
Armonías de sustitución (Funciones sustitutas)
Algunas armonías pueden participar en la prolongación de una armonía dada porque expresan la misma función fundamental que la armonía prolongada. En estos casos, la armonía original y la armonía de sustitución tienen dos sonidos de acorde en común, lo que explica en gran medida su similitud funcional.
Los acordes de sustitución vi y ii prolongan las armonías previas I y IV respectivamente; los acordes siguientes V7 (en b) y I (en c) no forman necesariamente parte de la prolongación de la tónica. Pueden introducirse acordes de paso entre la armonía original y la de sustitución para producir prolongaciones aún más complejas.

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