El acorde de sexta napolitana recibe su nombre por disposición de tercera y sexta desde el bajo. La terminología para el uso en estado fundamental sería el de «acorde napolitano».


En la progresión armónica (iv-V) del modo menor, puede observarse como la tónica de la tonalidad de Do, aparece en el cuarto grado como quinta del acorde. Podemos trazar un doble floreo de semitono ascendente-descendente el cual origina en el ascenso un nuevo acorde llamado acorde napolitano. El hecho de estar sobre la subdominante de la tonalidad (Fa) le confiere un carácter de subdominante que prepara la llegada del (V) dominante para resolver en tónica.

Como se puede apreciar en el ejemplo anterior, la progresión armónica subdominante-dominante está establecida dentro de una jerarquía cadencial de cadencia auténtica compuesta. El acorde napolitano mantiene la misma progresión que dirige la carga armónica desde un acorde con función de subdominante a la dominante. Se puede observar como las notas características propias de la cadencia se mantienen en el bajo. (Fa Sol Do)

Es tan fuerte la dirección circular del floreo visto anteriormente que los compositores han dejado pasar la falsa relación cromática que se produce en el enlace al acorde de dominante. Véase como en una marcha cromática, para evitar la falsa relación cromática, el re bemol debería conducir a re natural, y seguida su marcha resolver en mi bemol. Muchos compositores han optado por esta opción, pero sobre el uso de los acordes napolitanos en la literatura musical han sido muy extensos los casos con multitud de variaciones que se verán en otra entrada de este blog.

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