Cifrado numérico desde el bajo

En estado fundamental el cifrado barroco dispone el acorde por superposición de terceras. De no indicar ningún valor numérico en el cifrado, se espera que el acorde esté en estado fundamental con su respectiva tercera y quinta. La primera inversión sustituye la quinta por la sexta, es por este modo que el cifrado obliga a calificar el intervalo correspondiente desde la nota del bajo, encontrando un acorde cuya fundamental está a distancia de sexta. En el caso de la segunda inversión, no aparece la tercera o la quinta. Para la sonoridad seis-cuatro debemos señalizar el intervalo correspondiente. La quinta es sustituida por la sexta y la tercera por la cuarta, obteniendo el cifrado resultante 6/4).

Obtenemos idéntico resultado en modo menor, por lo cual no cabe esperar indicar cualquier alteración al estar ya incluidas en la armadura de la propia tonalidad. De poseer el acorde una alteración accidental, debería acompañarse junto al intervalo que sufre dicha alteración con la alteración correspondiente. Los ejemplos anteriores en Do Mayor y Do menor muestran la carencia del cifrado barroco para indicar la especie resultante del intervalo, no distingue entre sonoridades mayores y menores, tan solo nos ayuda a localizar las notas a resultantes desde un bajo dado.

El acorde disminuido del modo mayor (séptimo grado) nos sirve de ejemplo para apreciar cómo cifrar un intervalo disminuido. Llegado tal caso, el número correspondiente se barra para indicar que se trata de un intervalo disminuido. En estado fundamental, la sensible está en el bajo y es imposible hacer referencia a ella, pero observamos en la primera y segunda inversión como el intervalo originado desde el bajo contiene la nota sensible, en este caso lo acompañamos del signo (+). De este modo podemos atribuirle para las inversiones algo de funcionalidad, ya que al contener la sensible nos da la pista de ser un acorde de dominante, pero tan solo en la primera y segunda inversión, ya que acordes disminuidos comparten el cifrado 5 barrado sin la misma función de dominante.

Para el mismo acorde encontrado en el segundo grado de la menor, se observamos que, pese a ser la misma sonoridad de quinta disminuida, las inversiones no están acompañadas de (+) ya que esto nos haría suponer que estamos en la tonalidad de Do siendo la nota Si la sensible. En este caso, al tratarse de la tonalidad de La menor, el segundo grado de un modo menor natural es disminuido, pero carece de atracción a la tónica menor (i), la sensible como atracción la encontramos en el séptimo grado cuando utilizamos el modo menor armónico, por tanto el séptimo (sensible) grado será el que debamos indicar con el signo (+) correspondiente. La nota (si) no es sensible de la menor.

En la tonalidad menor, el tercer grado aparecido como resultado del uso de la escala menor melódica genera un acorde aumentado. Al ser una alteración accidental a la tonalidad menor, acompañaremos el intervalo afectado con la alteración correspondiente, no será tratada como sensible (+) al no estar dispuesta sobre un acorde con función de dominante.

Los acordes cuatríadas formados por cualquier grado de la tonalidad sin función de dominante, son identificados en el bajo continuo añadiendo el sonido de séptima al cifrado anterior. En estado fundamental al cifrado tríada le añadimos el 7 para indicar la séptima del acorde. En la primera inversión, sobre el mismo acorde es conveniente cifrar con la nota fundamental y séptima del acorde. En el acorde tríada en primera inversión, se sustituye la quinta por la sexta, pero en este caso ambos sonidos permanecen a distancia de segunda, ordenados los mismos, se puede dilucidar el acorde completo sin necesidad de cifrar la tercera como un acorde de séptima al invertir la segunda. La segunda inversión ofrece la misma característica que la anterior, la tercera no es sustituida por la cuarta, sino que ambas permanecen en el mismo acorde. Ordenando el acorde desde la cuarta y la tercera, podemos resolver sin necesidad de cifrar la sexta el acorde completo. Para la tercera inversión será suficiente cifrar la fundamental. La nota del bajo con la segunda desde el mismo, se ordena por la inversión del intervalo y obtenemos la sonoridad del acorde cuatríada señalizado.

Sobre el acorde de dominante, cifraremos la tercera con (+) por tratarse de la sensible de la tonalidad, además de justificar que el acorde es cuatríada indicando la séptima del mismo. Añadimos la funcionalidad de la sensible más la nueva tercera añadida al acorde tríada. La primera inversión, muy parecida a la primera del acorde cuatríada diatónico, enumera los sonidos seis y cinco simultáneamente, pero la cualidad del acorde de dominante basada en el el tritono tonal hace que éste intervalo de quinta sea disminuido, por tanto barramos la quinta disminuida producida desde el bajo. La segunda inversión y tercera, únicamente debe cifrar la nota sensible, es decir la nota (+6) y la nota (+4) respectivamente.

Séptima de sensible: «semidisminuido» en el modo mayor. En estado fundamental, cifraremos su quinta disminuida (tritono) y la séptima menor (7). En primera inversión, como es habitual en estos casos se cifra con seis-cinco, pero en esta ocasión la sexta será la sensible de la tonalidad (+6), la quinta con respecto a la es justa. La segunda inversión, también cuatro-tres simultáneamente nos garantizan estar en un cifrado de séptima en segunda inversión, y como en el caso anterior, cifraremos la nota sensible con un +, (+4) en este caso. Su tercera inversión, ciframos la fundamental (+, sensible) y con un cuatro (supertónica) para poder diferenciarlo del acorde de séptima disminuida que veremos a continuación.

En el modo menor, sobre el séptimo grado alterado (escala armónica) encontramos el acorde disminuido. Este acorde está construido de forma simétrica y a pesar de que el cifrado americano está indicando la nota del bajo, no sería necesaria cifrar tal inversión debido a su idéntica sonoridad en cada una de sus inversiones. Volviendo al cifrado barroco, en este caso es muy similar al formado en el séptimo grado del modo mayor, la única diferencia la encontramos en la nota rebajada de la tonalidad (b6-lab). En estado fundamental dicha alteración genera un intervalo de séptima disminuida con el bajo, el cual será barrado de igual forma que los otros intervalos de quinta disminuida que hemos visto anteriormente. La primera inversión, con la sexta como sensible (+6), se diferencia del acorde disminuido del modo mayor por su nota característica (b6-lab) que la encontramos formando una quinta disminuida. En la segunda inversión, de igual modo que en la inversión anterior, la nota b6 de la tonalidad, queda reflejada en el acorde diferenciando el disminuido del semidisminuido, pero en este caso a distancia de tercera respecto el bajo. A pesar de estar indicada y justificada en la armadura, comúnmente es cifrada con alteración para diferenciar los dos cifrados de segunda inversión en ambos modos. Para la tercera inversión, bastará con señalizar la sensible a distancia de segunda (+2).

El cifrado correspondiente a los acordes diatónicos de novena añade un cifrado a nivel superior con respecto a los cifrados de séptima. Se puede apreciar en el nivel superior la distancia de la novena respecto al bajo del acorde. Se observa cómo la distancia de la novena se va acortando cuanto más subimos el estado del acorde, teniendo un (9) en estado fundamental; (7) en primera inversión; (5) en segunda inversión y (3) en tercera inversión. La distancia de la novena respecto al bajo ha ido restando una tercera. El resto del cifrado es muy similar al acorde de séptima, ya que al agregar la nueva nota se muestra el acorde cuatríada visto anteriormente. (7) en estado fundamental; (6 y 5) en primera inversión; (4 y 3) en segunda inversión y (4 y 2) en tercera inversión.

El cifrado de los acordes de novena de dominante es bastante similar en cuanto a cómo construir el cifrado diatónico. Partimos de la misma premisa que la anterior, añadimos una nueva tercera superior al acorde de séptima de dominante. De esta forma vemos, al igual que en los acordes de novena diatónicos, un descenso gradual de tercera a medida que vamos añadiendo inversiones: (7) en primera inversión; (5) en segunda inversión y (3) en tercera inversión. Se puede apreciar como la distancia de novena respecto al bajo ha ido restando una tercera a medida que ascendíamos en inversiones. El resto del cifrado es el mismo que en el acorde de séptima de dominante, con una excepción, en la segunda y tercera inversión, donde antes únicamente nos bastaba con señalizar la distancia de la sensible, ahora lo hacemos añadiendo a la distancia de novena, la fundamental del acorde para evitar confusiones con respecto a la primera y segunda inversión de los acordes de séptimas semi-disminuidos del modo mayor.

Respecto a los acordes de novena menor construidos desde el acorde de Dominante (Mayor) del modo menor sigue el mismo procedimiento visto en el modelo de acordes anterior, pero distinguiendo los intervalos disminuidos que se producen con dicha novena en el acorde de primera y segunda inversión.
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