El cifrado de grados permite conocer la función armónica que desempeña el acorde en la tonalidad establecida, tanto en modo mayor como en menor.
Cada acorde es representado por el grado que ocupa su fundamental en la escala, expresado en números romanos. Diferenciamos, para comprender mejor su calidad y sonoridad, entre acordes mayores y menores, haciendo un uso referencial a la distancia de su tercera. Los acordes mayores se representan por el número romano en mayúsculas y, del mismo modo, los acordes menores son representados por minúsculas. Los acordes aumentados y disminuidos se cifran acompañando al grado con un (x5) en superíndice, representado por (b5) para la quinta disminuida y (#5) para la quinta aumentada. Para la inversión de cada acorde se cifra con letra y subíndice b, c y d. Estas letras hacen referencia a la nota que soporta la inversión, evitando nuevos números arábigos. Estos subíndices (b, c y d) hacen referencia directa a la inversión del acorde en primera inversión «b»: tercera del acorde en el bajo; segunda inversión «c»: quinta del acorde en el bajo; y tercera inversión «d»: séptima del acorde en el bajo. Los acordes cuatríadas formados desde el séptimo grado, tanto en el modo mayor como en el modo menor, se identifican con un círculo. Los acordes disminuidos originados en el séptimo grado del modo menor se representan haciendo referencia a la simetría del acorde. Esa simetría está basada en la distancia de todas sus terceras, que guardan la misma distancia entre sí (o=simetría). Los acordes de séptima en el modo mayor, llamados semidisminuidos, se representan también por un círculo, pero este se muestra tachado (ø). De esta forma, podemos distinguir los acordes triadas, y los cuatríadas que se originaan en el séptimo grado de ambos modos.
SEGUNDA PROPUESTA DE CIFRADOS «VARIANTE»:
Otra forma de acompañar al cifrado extendido de grados para hacer referencia a sus inversiones es la segunda propuesta mostrada en los ejemplos. Esta propuesta consiste en cifrar los intervalos más representativos originados desde la nota del bajo para cada inversión. Al sustituir los subíndices b, c y d del cifrado anterior para cada inversión por la distancia del intervalo representada en números arábigos, entramos en conflicto con el sistema anterior. La quinta de la construcción del grado vii (#5 o b5) aumentada o disminuida se confunde si añadimos más cifrados representando a las inversiones del acorde. Para evitar esta confrontación de sistemas es muy habitual encontrar los intervalos de quinta disminuida representados por un círculo (o) en lugar de (b5). El círculo aparecía en un primer lugar para distinguir en el sistema anterior los acordes disminuidos (o) originados en el séptimo grado del modo menor de los semidisminuidos encontrados sobre el séptimo grado de la tonalidad mayor y diferenciar también así, los tríadas de los cuatríadas.
Ahora bien, cuando el séptimo grado contiene un intervalo de séptima desde su fundamental se cifrará con un o7 o ø7 para séptima disminuida y semidisminuida respectivamente. El círculo aislado ahora será tratado únicamente en los acordes triadas disminuidos y diferenciándose con o7 o ø7 para el acorde de séptima sobre sensible de ambos modos.
Para cifrar las inversiones bastará con cifrar los intervalos característicos sin hacer mención a la sensible como en el caso del cifrado francés. (I6; I6/4; I6/5; I4/3; etc.)
Las alteraciones accidentales se representan con la alteración correspondiente a la nota que se vea afectada.
TERCERA PROPUESTA DE CIFRADOS «MIXTURA»:
La tercera opción es sustituir a la anterior el cifrado arábigo por el cifrado barroco francés. En este cifrado se cifran los intervalos característicos en base a la distancia desde la nota del bajo dada su inversión y añadimos un (+) para indicar el lugar en el cual hallar la sensible.
Las alteraciones accidentales se representan con la alteración correspondiente a la nota que se vea afectada.



Dominante – Cuatríadas




Sensible Cuatríadas




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